Revista de Trafalgar
Sebastián Pinzón Grado 9b
Contenido
¿Por Donde Inicio?.....................................................................
2
Mientras tanto, las crisis y
consecuencias………………… 3
¿Por Donde Inicio?
Muy rápidamente, miro la Introducción a la
batalla de Trafalgar Benito Pérez Galdós; en esta obra escrita en 1873 narra la
batalla naval que enfrentó, en el contexto de las llamadas Guerras
Napoleónicas, a una fuerza británica contra una flota hispano francesa, el 21
de octubre de 1805, en el “cabo de Trafalgar” (situado en la actual provincia
española de Cádiz). Con la victoria final de los británicos, se revalidó de
manera definitiva la superioridad británica en los mares, comenzó la decadencia
de la Marina de guerra española y se desbarató el plan del emperador Napoleón I
Bonaparte de invadir Gran Bretaña.
¿Pero, que causas hicieron que
esta Batalla tuviera Lugar? Napoleón
idea un plan para invadir Inglaterra; se basaba en mandar una escuadra
franco-española a las Indias Occidentales y cuando los ingleses envíen sus
fuerzas navales allí, la escuadra debía volver inmediatamente para unirse con
otros barcos del Ferrol, Rochefort y Brest y dirigirse al Canal de la Mancha,
donde controlará el desembarco en Inglaterra de 160.000 hombres en 2.000 buques
de transporte.
La primera fase de la misión se cumple, no
obstante el 31 de Mayo, Napoleón toma el islote del Diamante y el 8 de Junio
capturan un convoy inglés a la altura de Antigua. Gracias a esta captura
Villeneuve se entera que Nelson llegó el 4 a la isla de Barbada, y decide
regresar a Europa. La escuadra franco-española se encuentra con Sir Robert
Calder y parte de la Flota del Canal, que estaba a la espera de la escuadra. Se
producirá la Batalla de Trafalgar.
La victoria sobre el combinado
franco-español permitió a Inglaterra tener la supremacía naval en los
siguientes 100 años. Napoleón no consiguió volver a tener una escuadra capaz de
asegurar un desembarco en Inglaterra y su objetivo jamás se realizaría.
España no perdió su armada
aquí, sólo perdió 10 navíos que quedaron contrarrestados con los 6 navíos que
se capturó a Francia en el inicio de la guerra de la Independencia. Pero para
poder dotar a todos los barcos que participaron en el combate se tuvieron que
utilizar los fondos de amortización, un tanto sobre las fincas pertenecientes a
la iglesia concedida al Rey por el Papa, un empréstito de cien millones de
reales en acciones (transmisibles por endoso), y el producto de algunas
contribuciones nuevas. Además no se recibían caudales de América por el cerco
inglés. Sin dinero se empezó a desguazar barcos para poder equipar a otros, e
incluso para leña.
Mientras tanto, las crisis y
consecuencias
Si bien se sabe, todos los conflictos
dejan consecuencias, y esta Batalla no fue la excepción. Desde un punto de
vista político, es fácil deducir un comportamiento derivado de ese devenir
histórico que acabamos de ver. De esta forma, España se veía forzada
habitualmente a aliarse con Francia para contrarrestar la influencia británica
y defender sus intereses coloniales. Para ello se sucedieron varios pactos
de familia entre ambas monarquías para sostenerse mutuamente frente a la
acción inglesa. Hubo luces y sombras y la eficacia de dichos pactos fue más que
dudosa. Pero cuando se produce la Revolución francesa y seguidamente Napoleón
acaba ostentando el poder en una convulsa Francia de finales del XVIII, España
debe decidir en esa etapa que política seguir con ambas potencias porque el
aliado tradicional francés es ahora hostil a la monarquía. España tras una
primera alianza con Inglaterra para hacer frente a los revolucionarios
republicanos, se ve forzada por la presión de la Francia revolucionaria (y más
cuando Napoleón se hace con el poder) a hacer equilibrios en política exterior
procurando mantenerse neutral en medio de una gran inestabilidad internacional
y de conflicto de intereses. La concreción de esto fue la alianza contra
natura entre la monarquía hispana de Carlos IV y la Francia
revolucionaria, a partir del Tratado de San Ildefonso en 1796.

Inglaterra era fuerte en la mar e
inaccesible por tierra. Francia era una fuerte potencia continental con un
disciplinado y muy numeroso ejército. Cuando Napoleón expande su imperio
mediante conquistas por tierra, obliga prácticamente a España a posicionarse y
convertirse en su aliada para evitar ésta sufrir un probable agresión
terrestre. Napoleón además era consciente de que necesitaba la flota española
para que sumada a la francesa contrarrestaran en número a la armada inglesa (en
calidad era otra cuestión…). Pero a la vez, aliarse con Francia suponía ser
hostil a Inglaterra pues la guerra entre ambas obligaba al resto de países a
tomar partido de un lado o de otro, según sus circunstancias. Por todo ello,
Inglaterra (que también pugnaba con España pues no olvidemos que ésta también
era un poderoso rival en los mercados coloniales) buscaba la entrada “oficial”
de España en la guerra y la provocaba descaradamente y con alevosía recurriendo
a agresiones marítimas injustificadas al no haber guerra de por medio y
esgrimiendo claros falsos pretextos. España oficialmente era ‘neutral’ pero
debía pagar en metálico periódicamente a Francia para mantener esta
situación. Al final la perfidia inglesa acabó con la paciencia española cuando
el 5 de octubre de 1804 frente al cabo de Santa María apresa a
traición cuatro fragatas españolas que traían pasajes civiles y caudales
de América con muy trágico desenlace para el lado español, que no comentaremos
para “no cargar las tintas”. El 12 de diciembre de ese año, España se veía
obligada a entrar en guerra al lado de Francia contra Inglaterra. Y el 5 de
enero de 1805, una nueva alianza ponía la flota española al servicio de
Napoleón. A partir de ahí se puede evaluar si la situación política podría
haber sido otra o llevada de otra manera desde España pero quedan ya
establecidos los bandos contendientes en Trafalgar: Inglaterra contra Francia,
con España como aliada en la mar.
Ahora podre deducir los culturales y
sociales que se reflejaban en el ánimo y motivación puesta en juego ante
una batalla naval. La sociedad inglesa veía amenazante a Napoleón al otro lado
del Canal de la Mancha, temiendo ser invadida y sometida y ello se tradujo en
un fuerte animosidad contra todo lo francés y para ellos, encima republicano.
La buena situación económica favoreció unas buenas expectativas a marineros y
oficiales y cimentó la ventaja cualitativa de Inglaterra en la mar frente al
resto de potencias europeas. Francia por su parte aún gozaba de la inercia
revolucionaria y disfrutaba de las amplias conquistas de Napoleón en el
continente, lo que le otorgaba una posición de liderazgo y superioridad sin
rival en tierra en Europa; aunque con Inglaterra “enfrente”. Sin embargo, el
impulso del Ejército para las campañas terrestres y que Napoleón era un general
y no un almirante, contribuyó a un papel secundario de la Marina gala que
redujo su efectividad en comparación con épocas pasadas. En Trafalgar, los
franceses, también limitados en medios materiales y adiestramiento, lucharon
muy bien y con gran fervor patriótico impulsados por esa motivación
revolucionaria. Los oficiales franceses en su mayor parte alimentaban ese
entusiasmo porque ellos venían desde abajo y no por posición privilegiada; ello
consecuencia de la reestructuración de la Marina francesa tras la Revolución. Y
España, de nuevo, infunde cierta lástima por ver el estado en que se hallaba su
Marina, reflejo de penurias económicas agudas y de una sociedad cansada de la
guerra y con escasa motivación para luchar cuando vivía sumida en fuertes
crisis económicas y bajo la gestión de ineficaces gobernantes en su mayoría.
Además había antipatía a los franceses y no estaba claro qué se podía ganar en
esa guerra. España era vasalla de Napoleón y su flota era la moneda
de cambio. El resultado en Trafalgar aparte del ya comentado estado de los
barcos y de la excepción de la oficialidad, era una marinería y tropa forzosa,
sin experiencia (gran porcentaje de presidiarios y campesinos de leva
ineludible, incluso recurriendo a soldados del ejército), falta de
adiestramiento y sin motivación. Y es que, a lo largo de la historia, la
escasez de marinería cualificada ha sido un mal endémico de la Armada…
Afortunadamente hay que decir que en Trafalgar, lucharon muy por encima de sus
posibilidades gracias al ejemplo y carisma que les infundieron sus excelentes
mandos (de hecho, por lo general, los buques se rendían cuando fallecía su
comandante), la disciplina y que: ¡estaba en juego su propio pellejo!
Otro elemento a considerar aquí es como se
gestionaba el mando en las escuadras. En Inglaterra se promovía una mayor
libertad en la toma de decisiones y favorecía la iniciativa e innovación de los
mandos y capitanes. En España y Francia en cambio, seguía habiendo una gran
rigidez en la cadena de mando, basándose en fuerte disciplina y órdenes y
esquemas más bien ya anticuados para la época. Ello indirectamente también
mostraba la diferente organización de las sociedades contendientes.
FIN
Hecho por; Sebastián Pinzón DE Noveno B


